sábado, 30 de enero de 2016

SIN CONTAMINACIÓN VISUAL.


     Da gusto poder captar imágenes libres de cables, plásticos, hormigón,... y otras lindezas artificiales puestas por la simpleza del “que más da”. 

 


     La funcionalidad no está está reñida con la belleza. Cierto que, gran parte del concepto de lo hermoso, está en los ojos de quienes miran, en los propios valores personales y en los patrones sociales.


      Las viejas construcciones de la imagen, están diseñadas y edificadas desde el principio de pragmatismo, con materiales sencillos y a la vez dotadas de una plasticidad que les hace tener un encanto especial. Sin embargo, cada vez resulta más difícil disfrutar libremente de estos rincones humanizados sin la contaminación de materiales modernos usados sin ningún criterio estético. 

 

      Te invito a disfrutar de estos ejemplos que se mantienen dignamente de pie, en la partida de los Cuartos de Albalate, y que dan serenidad a un paseo sin prisas, a la vez que te ayuda a levantar la mirada hacia el horizonte y ver más allá de nuestras propias narices.


      Merece la pena conservar estas construcciones tradicionales, integradas en el paisaje como un elemento más, a la vez que mantienen el entorno humanizado dotándole de un aire de nostalgia y misterio sobre la historias que dentro y fuera de esas paredes sucedieron, episodios que conviene que retenga la gente joven como parte de su propia existencia.



En pie se levanta el barro,

se hace estable la madera,

cubre la tierra tejada

donde se guardan cacharros

y humea la chimenea.


Queda vida de ida y vuelta

por que aun late la caseta

que antaño desespaldaron

barios racimos de manos

y sueños de alguna siesta.

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